El hombre más buscado del mundo, vaga por el desierto

Captura de pantalla de un video de propaganda difundido el 5 de julio de 2014 durante un supuesto discurso del jefe del grupo Estado Islámico (EI), Abu Bakr Al Bagdadi, en una mezquita de Mosul, en el norte de Irak© AL-FURQAN MEDIA/AFP/Archivos -

Abu Bakr Al Bagdadi, el hombre más buscado del mundo, perdió su “califato”, antaño tan grande como Reino Unido, y se halla escondido en la actualidad en el desierto sirio, mientras que su “Estado Islámico” (EI) no es más que un puñado de células clandestinas.

Quien un día presidiera los destinos de siete millones de habitantes, en grandes extensiones de Siria y en casi un tercio de Irak, solo dirige hoy a tropas dispersas que ni siquiera pueden localizarle.

Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares por la captura del jefe yihadista de 47 años, cuya muerte se ha anunciado varias veces, sin confirmarla nunca.

El iraquí, que padece diabetes, resultó herido al menos una vez. Tras haber sobrevivido a varios ataques aéreos, hace honor a su apodo ahora más que nunca, “el fantasma”.

“Solo está rodeado de tres personas: su hermano Jumuaa, mayor que él: su chófer y guardaespaldas, Abdelatif Al Juburi, a quien conoce desde la infancia, y su mensajero, Seud Al Kurdi”, afirma a la AFP Hisham Al Hashemi, especialista en movimientos yihadistas.

Una única aparición

Juntos, se encuentran en la región de la Badia, una zona desértica que se extiende desde el centro de Siria hasta la frontera iraquí.

Fue allí donde su hijo Hudayfah Al Badri fue abatido el pasado julio, alcanzado en la cueva donde se escondía por tres misiles rusos teledirigidos, recuerda el investigador.

El portavoz de la alianza kurdoárabe de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mustafa Bali, asegura no tener “informaciones sobre una presencia de Bagdadi en Siria”“No creemos que esté [en Siria]”, declaró hace poco a la AFP.

Que se sepa, Bagdadi solo ha hecho una única aparición pública, en julio de 2014, en la mezquita Al Nuri de Mosul, la gran ciudad del norte iraquí, arrebatada en julio de 2017 al grupo EI.

Desde entonces, se ha limitado a pronunciarse en grabaciones sonoras divulgadas por la propaganda de su organización. La última se remonta a agosto de 2018, ocho meses después de que Irak declarara haber ganado su guerra contra el grupo EI.

Ibrahim Awad Al Badri, su verdadero nombre, abandonó el silencio en el que se había recluido durante un año para instar a sus simpatizantes a continuar la “yihad” pese a las derrotas militares.

Según la periodista Sofia Amara, Al Bagdadi ha tenido desde sus inicios “una visión bastante clara de adónde quería llegar y la organización que quería crear”.

Captura de pantalla de un video de propaganda difundido el 5 de julio de 2014 durante un supuesto discurso del jefe del grupo Estado Islámico (EI), Abu Bakr Al Bagdadi, en una mezquita de Mosul, en el norte de Irak

Captura de pantalla de un video de propaganda difundido el 5 de julio de 2014 durante un supuesto discurso del jefe del grupo Estado Islámico (EI), Abu Bakr Al Bagdadi, en una mezquita de Mosul, en el norte de Irak© AL-FURQAN MEDIA/AFP/Archivos –

“Es un planificador secreto” apunta Amara, que realizó un documental sobre el recorrido de Bagdadi. Y, aunque “dé la impresión de no ser un hombre brillante”, es “paciente y trabajador”.

Cuando era joven, Bagdadi, gran aficionado al fútbol nacido en Samarra (norte de Bagdad) en 1971, en el seno de una familia pobre, soñaba con ser abogado o militar.

Sus notas escolares, insuficientes, y su visión deficiente lo forzaron a renunciar a ello. Al final, este padre de cinco hijos nacidos de dos matrimonios, estudió teología en Bagdad.

“Universidad de la yihad”

Tras haber creado, en el momento de la invasión estadounidense de 2003 un grupúsculo yihadista poco significativo, Abu Bakr Al Bagdadi fue detenido en febrero de 2004 y encarcelado en Bucca.

Esta inmensa prisión levantada por los estadounidenses en el extremo sur de Irak, donde estaban encerrados dignatarios derrocados del régimen de Sadam Husein y de la nebulosa yihadista, fue apodada como “la universidad de la yihad”.

Allí, poco a poco, “todo el mundo se dio cuenta de que ese tipo tímido era un fino estratega”, afirma Sofia Amara.

Tras ser liberado en diciembre de 2004 por falta de pruebas, juró lealtad a Abu Musab Al Zarqawi, bajo la tutela de Al Qaida, antes de convertirse en el hombre de confianza de su sucesor, Abu Omar Al Bagdadi.

Un edificio semidestruido el 22 de marzo de 2019 en Baghuz, este de Siria, último reducto yihadista, en la víspera de su reconquista por las Fuerzas Democráticas Siria (FDS)

Un edificio semidestruido el 22 de marzo de 2019 en Baghuz, este de Siria, último reducto yihadista, en la víspera de su reconquista por las Fuerzas Democráticas Siria (FDS)© AFP GIUSEPPE CACACE

Tomó el relevo en 2010 bajo el nombre de Abu Bakr Al Bagdadi, en referencia a Abu Bakr, primer califa sucesor del profeta Mahoma.

Incluyó en sus filas a exoficiales de Sadam Husein, que lo ayudaron a transformar su grupo de guerrilla en un verdadero ejército.

Redenominado “Estado Islámico”, su organización suplantó a Al Qaida, y sus éxitos militares y su cuidada propaganda terminaron atrayendo a miles de seguidores de todo el planeta.

Desde entonces, su grupo ultrarradical se ha reivindicado, de forma más o menos oportuna, en ataques cometidos en todo el mundo.

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