Jeffrey Epstein, el magnate que prostituía niñas y no toleró el castigo de la Justicia

El financista estadounidense Jeffrey Epstein, acusado de prostituir niñas, se suicidó en prisión. Se ahorcó, y su cuerpo fue encontrado el sábado por la mañana por los guardias del Centro Correccional de Manhattan, en Nueva York.

El magnate de 66 años ya había dado muestras de que no estaba dispuesto a afrontar el castigo de la Justicia por sus crímenes. A fines de julio había sido hallado en su celda con marcas en el cuello, en lo que había sido un intento fallido de suicidio.

Semanas antes de ese episodio, Epstein había llegado a ofrecer 100 millones de dólares a cambio de que lo dejen salir de la cárcel. Para justificar la negativa a que le concedan el beneficio, la Fiscalía presentó el testimonio de dos jóvenes que aseguraron haber sido abusadas por él.

“Tenía 16 años cuando tuve la desgracia de conocer a Epstein. Él fue inapropiado conmigo. Fue inapropiado conmigo en dos ocasiones”, afirmó Annie Farmer, que estaba a pasos del acusado en la sala del tribunal y que dijo que prefería no entrar en detalles. Fue suficiente para que le juez le niegue la fianza. De ser hallado culpable, al empresario lo esperaba una condena de hasta 45 años de prisión.

La caída de Epstein se produjo el sábado 6 de julio, cuando fue arrestado en Nueva York por prostitución de menores. Las autoridades encontraron múltiples evidencias de que Epstein pagó en efectivo a docenas de adolescentes, algunas de ellas de 14 o 15 años, para que le dieran masajes sin ropa que a menudo terminaban en masturbación, sexo oral o, en al menos un caso, violación.

Exitoso administrador de fondos de cobertura, que alguna vez tuvo como amigos al ex presidente Bill Clinton, al príncipe Andrés de Gran Bretaña y al hoy mandatario Donald Trump, incurría desde hacía mucho tiempo en estos delitos aberrantes. De hecho, en 2008 estuvo a punto de caer, pero se salvó.

Confrontado ante denuncias muy similares a las actuales en el estado de Florida, logró llegar a un acuerdo. El multimillonario, que entonces tenía 54 años, se declaró culpable de dos cargos de prostitución y recibió una pena de 13 meses de cárcel

Sin embargo, pasó casi toda su condena fuera de su celda, en su oficina de Palm Beach, debido a “privilegios laborales” que obtuvo a pesar de ser un predador sexual, según reveló una investigación del Miami Herald. Esto fue posible gracias a un trato secreto con el entonces fiscal federal Alexander Acosta sin que las víctimas fueran informadas. Acosta, que era secretario de Trabajo de Trump, renunció el 12 de julio pasado, poco después de que se difundiera esta información.

Epstein nació el 20 de junio de 1953 en Brooklyn, Nueva York, en una familia de clase media baja. Pauline, su madre, trabajaba como ayudante en una escuela. Su padre, Seymour, trabajaba como jardinero. Creció en el barrio obrero de Sea Gate, en Coney Island.

Epstein empezó trabajando como profesor de física y matemática en escuelas secundarias. Su vida tuvo un vuelco cuando empezó a dar clases en la exclusiva Dalton School de Manhattan. Allí fue docente de los hijos de Alan Greenberg, director ejecutivo del banco de inversiones Bear Stearns. Así logró llamar la atención del magnate, que terminó ofreciéndole trabajo en su firma en 1976, cuando tenía 23 años.

Su crecimiento en el universo financiero fue impactante. En pocos años llegó a ser socio limitado de Bear Stearns y en 1981, luego de terminar de manera abrupta su relación laboral con la empresa, fundó su propia consultora, Intercontinental Assets Group.

Epstein fue contratado por el empresario Steven Hoffenberg como consultor de Tower Financial Corporation en 1987, otro punto de inflexión en su vida por el impulso que le dio a su fortuna personal. En 1993, se descubrió que la compañía había diseñado un esquema que es considerado una de las mayores estafas de Ponzi en la historia de Estados Unidos, que les hizo perder a sus clientes más de 450 millones de dólares. Hoffenberg acusó a Epstein de estar involucrado en el entramado ilegal, pero el financista, que se había alejado de Tower en 1989, nunca fue imputado por el caso.

A esa altura ya había fundado otra empresa financiera, J. Epstein & Company, que administraba fortunas de más de 1.000 millones de dólares.  Su principal cliente era el multimillonario Leslie Wexner, CEO de la firma de retail L Brands y de Victoria’s Secret. Epstein se convertiría en su mano derecha.

En 1991, el financista conoció a una mujer que sería clave en su vida y en los crímenes que se le imputan, la británica Ghislaine Maxwell, que en ese momento tenía 30 años y estaba recién llegada a Estados Unidos. Formaron una relación de pareja muy particular, en la que ella administraba sus casas en Manhattan y en Palm Beach, Florida, y, según muchas denuncias, reclutaba a muchas de las menores a las que Epstein prostituía.

Una antigua empleada de la mansión de Epstein en Palm Beach se refirió a Maxwell como “la señora de la casa”. Euan Rellie, una banquera de inversiones que asistía a las cenas que organizaban Maxwell y Epstein en Nueva York, dijo que “parecía ser tanto su novia como su empleada, su mejor amiga y su encubridora”.

Ella era quien organizaba muchas de las fiestas a las que asistían algunos de los personajes más reconocidos de la farándula y de la política estadounidense. Desde Clinton a Trump, pasando por George Stephanopoulos y Woody Allen.

“Lo conocí como lo conocía todo el mundo en Palm Beach”, dijo Trump luego de que se difundiera un video en el que se lo ve en una fiesta con Epstein en los años 90. El mandatario afirmó que no era “un fan” del financista y que hacía 15 años que no hablaba con él.

Fuente: Infobae

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