La domesticación moldeó el cerebro de los perros

Un nueva investigación basada en el estudio de 33 razas de perro ha concluido que la domesticación afectó significativamente a la forma del cerebro de estos animales. La selección artificial modeló distintas áreas y redes neuronales, lo cual acabó afectando al comportamiento de los canes.

Los científicos descubrieron que la selección artificial había influido en la anatomía y composición neurológica del cerebro de algunas especies de perro. Algunos, como el bull dog, habían modificado su conducta con el paso de los años como resultado de los cambios en los procesos de domesticación.

Siglos de evolución han convertido al mejor amigo del hombre en uno de los animales con más razas del planeta, algo que tiene mérito, habida cuenta que la mayor parte de las entre 350 y 400 conocidas cuentan con menos de dos siglos de antigüedad.

Durante años, los criadores de perros interfirieron en el proceso evolutivo de los canes, combinando especímenes con características diversas y seleccionando aquellas crías que mejor se adaptaban a los atributos que se querían potenciar.

Por ejemplo: para conseguir un can capaz de acorralar a los tejones, se cree que cazadores alemanes de los siglos XVIII y XIX cruzaron sabuesos con Terriers, lo que acabó creando la raza Teckel.

Ahora sabemos que, según reza una nueva investigación científica basada en el estudio de escáneres cerebrales, a medida que el hombre fue domesticando nuevas razas, el cerebro de los perros también fue adaptándose.

Los científicos han examinando la variación volumétrica de distintas regiones del cerebro de 62 canes (tanto machos como hembras) de 33 razas distingas para desvelar las variaciones anatómicas visibles. El objetivo: demostrar hasta qué punto la selección artificial ha afectado a la estructura cerebral de estos animales..

Los investigadores descubrieron una fuerte correlación entre estas variaciones volumétricas con los distintos comportamientos de los perros en función de su raza, con lo que concluyeron que estos cambios anatómicos tuvieron que producirse en las últimas ramas del árbol filogenético (esto es, durante la última de sus etapas evolutivas), presumiblemente como consecuencia de la domesticación.

En concreto, se dieron cuenta de que las diferencias entre razas y comportamientos (como los que diferencia a los perros de presa y a los perros guardianes de los perros de compañía) coincidían con unos patrones neuronales perfectamente definidos en el cerebro, que, sin embargo, no tenían relación con otras variantes (como la forma del cráneo o el tamaño corporal).

El equipo científico, dirigido por la neuróloga especializada en evolución Erin E. Hecth, de la Universidad Harvard, descubrió, por ejemplo, que todos los perros de presa (como los que utiliza el ejército o la policía, o los destinados al control de alimañas) presentaban la misma variación en el cortex prefontal, un área asociada con la pertenencia al grupo y la interacción social.

Otras razas presentaban rasgos característicos en función de las distintas fases del proceso de domesticación. Este era el caso de los Bulldogs, unos perros que fueron adiestrados inicialmente para controlar y guardar el ganado y que posteriormente se adaptaron para convertirse en mascotas domésticas. Su comportamiento, y con él su cerebro, combinaba las características de una y otra fase de domesticación.

Fuente: Nationalgeographic

marbete impuestos internos dgii
2019-05-03_14-30-03
2019-05-03_14-30-33

Comparte tu opinión

Podcast-Puedes escuchar en audio nuestros boletines y noticias