La pareja equivocada: narcos que perdieron la vida por amar a mujeres de cárteles rivales - N Digital
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La pareja equivocada: narcos que perdieron la vida por amar a mujeres de cárteles rivales

Armando López ‘El Rayo de Sinaloa’ fue en la década de los ochenta uno de los compadres y personajes más cercanos de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, su ejecución fue la causa de que se desatara una guerra entre el Cártel de Sinaloa y el de los Arellano Félix, que dominaba la plaza de Tijuana.

López fue asesinado por órdenes de los hermanos Arellano y su crimen acabó con la tregua que existía entre las dos organizaciones criminales.

El compadre de Guzmán Loera se había enamorado de la mujer prohibida, Enedina Arellano Félix, hermana de los fundadores del cártel. Ante las pretensiones del ‘Rayo de Sinaloa’, los hermanos Arellano Félix decidieron por celos dar muerte al cercano del capo.

La tragedia se consumó y el mensaje fue claro para Guzmán Loera, cualquier integrante de su grupo no sería bien visto y menos de querer enamorar a una de sus familiares.

a Enedina Arellano se le señala como la causante de una de las grandes rivalidades del narco (Foto: archivo)
a Enedina Arellano se le señala como la causante de una de las grandes rivalidades del narco (Foto: archivo)

Carlos Rosales Mendoza alias “El Tísico”, sufrió las consecuencias de haberse enamorado de Inés Oseguera, prima de Nemesio Oseguera “El Mencho”, del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Rosales Mendoza nació el 12 de febrero de 1963 en el municipio de La Unión, en el estado de Guerrero. Fundó el grupo criminal llamado “La Empresa”, que luego se convertiría en “La Familia Michoacana”, de la mano de Osiel Cárdenas Guillén, líder del Cártel del Golfo, actualmente preso en Estados Unidos.

La Familia Michoacana fungió como brazo armado del Cártel del Golfo y, en conjunto con Los Zetas, frustró las operaciones del Cártel del Milenio, grupo que controlaba la producción y distribución de narcóticos en el estado en el año 2000.

Pero el Cártel del Milenio antes se llamó el Cártel de los Valencia, una estructura criminal formada por 18 hermanos. En algún tiempo los Valencia, Osiel Cárdenas y Carlos Rosales Mendoza fueron amigos y trabajaron juntos.

La creación del Cártel Jalisco, que encabeza
La creación del Cártel Jalisco, que encabeza “El Mencho” se dio después de una decepción amorososa (Foto: archivo)

Sin embargo, el desamor que sufrió “El Tísico” por la traición de Inés Oseguera, prima de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”; terminó con esa sociedad, incluso fue la causa principal de la ruptura entre Los Valencia y el Cártel del Golfo, que a la postre, culminó con la creación de la organización criminal más violenta que actualmente opera en México: el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Todo empezó cuando “El Mencho” le presentó a su prima Inés a Rosales. Los dos se enamoraron y tuvieron un hijo, esa relación personal impulsó la relación de negocios entre Los Valencia y el Cártel del Golfo, pues su primo, Nemesio Oseguera, inició su carrera criminal con los primeros.

La prima de “El Mencho” se enamoró de Armando Valencia, uno de los jefes del Cártel de Los Valencia.

El 18 de febrero del 2002, en pleno centro de Morelia se registró un ataque armado en donde murió Jorge Luis Valencia González, sobrino de Armando Valencia, y tres personas más. De acuerdo a informes, el atentado lo ordenó Carlos Rosales para matar a su rival de amores, pero no tuvo éxito.

El conflicto escaló luego de que Osiel Cárdenas apoyara a Rosales en su venganza contra Los Valencia por la traición de Inés. Cárdenas puso a su disposición a 300 sicarios de Los Zetas para exterminar a la familia Valencia.

Pero el cártel de Los Valencia no se quedó con las manos cruzadas y pidió ayuda al Cártel de Sinaloa. Este acercamiento con el cártel de “El Chapo” lo realizó Ignacio “Nacho” Coronel, jefe de plaza en Jalisco. Y fue justo esta alianza la que empoderó al Cártel del Milenio y le dio mayor presencia en ese estado.

La traición de la prima de “El Mencho”, el desamor de Rosales y el poder violento de los cárteles, originó una ola de violencia en Jalisco y Michoacán que hasta ahora no ha parado.

Guadalupe Lejía con sus dos hijos, en el mausoleo que construyó su esposo en el cementerio (Foto: archivo)

Guadalupe Lejía con sus dos hijos, en el mausoleo que construyó su esposo en el cementerio (Foto: archivo)

Hacia finales de los ochenta, cuando Héctor “El Güero” Palma y “El Chapo” se encumbraban a pasos agigantados hacia el liderazgo en el mundo del narco, Palma Salazar sufrió la tragedia que marcó el resto de su vida.

Un narco venezolano llamado Enrique Rafael Clavel Moreno había logrado infiltrarse en su organización por encargo de Félix Gallardo, quien no le había perdonado la traición.

Aprovechando las constantes ausencias de Palma, el venezolano se acercó a su esposa, Guadalupe Lejía, hasta convertirse en su amante.

Los dos, junto con los niños, le robaron al capo mexicano dos millones de dólares con los que huyeron a San Francisco en Estados Unidos, donde Clavel asesinó a la mujer, le cortó la cabeza y se la mando al “Güero” en una caja.

Aproximadamente dos semanas después, le mandó un video en el que le mostraba cómo lanzaba a sus hijos, Nataly y Héctor, de cuatro y cinco años de edad, desde el Puente de la Concordia, en Venezuela.

Félix Gallardo fue detenido en 1989. El periodista Raúl Monge, de la revista Proceso, ubicó 1990 como el año en el que Palma Salazar inició con su venganza. El primero en la lista era Clavel, quien fue a prisión en Venezuela acusado del homicidio de los dos niños. Ahí fue asesinado.

Sus tres hijos también fueron asesinados.

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