Estudio demuestra que las resonancias magnéticas pueden detectar mejor el cáncer en mujeres con tejido mamario denso

Whitten Sabbatini/The New York Times

Por Roni Caryn Rabin

Muchas mujeres que se hacen mastografías obtienen resultados normales que incluyen una advertencia: se les dice que tienen tejido mamario denso, lo cual puede dificultar la lectura de sus estudios y que no se detecte la presencia de cáncer.

En ocasiones, a esas pacientes se les aconseja hacerse un seguimiento con ultrasonidos o imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés), pero para muchas no está claro cuál debería ser el siguiente paso.

Ahora, un nuevo estudio proporciona evidencia sólida de que las resonancias magnéticas complementarias son más efectivas para descubrir tumores en estas mujeres que basarse únicamente en las mastografías.

El estudio, realizado en más de 40.000 mujeres con tejido mamario extremadamente denso en los Países Bajos, reveló que a quienes se les hicieron mastografías seguidas de resonancias magnéticas se les detectaron más tumores que a las que solo se les hizo una mastografía. La investigación también descubrió que quienes se hicieron resonancias magnéticas tuvieron menos probabilidades de encontrar un bulto canceroso entre cada resonancia de rutina; cuando los tumores alcanzan el tamaño suficiente para detectarse con el tacto, suelen estar en una etapa avanzada.

El estudio, el primer gran ensayo clínico controlado y aleatorio de resonancias magnéticas complementarias en mujeres con tejido mamario denso, se publicó en New England Journal of Medicine el miércoles.

Apenas menos de la mitad de las mujeres de más de 40 años tienen senos densos, lo que significa que estos tienen más tejido conectivo y fibroso de lo normal y relativamente menos grasa. Las mujeres con tejido mamario denso tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de mama que las mujeres con tejido mamario con más grasa.

Wendie Berg, profesora de radiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh y asesora científica en jefe de DenseBreast-info.org, afirmó que los descubrimientos del estudio eran “muy importantes”.

“La práctica común de hacer solo una mastografía no es apropiada para las mujeres con senos extremadamente densos”, comentó Berg, y agregó que el cáncer que ella padeció se detectó justo a tiempo para requerir un tratamiento mínimo, pues su historial médico familiar la hizo practicarse una resonancia magnética.

“Las mujeres deberían estar abogando por tener un mayor acceso a los estudios por resonancia magnética”, dijo.

No obstante, aunque los resultados del estudio fueron significativos, sigue sin estar claro si complementar las mastografías con resonancias magnéticas reduce la cantidad de fallecimientos a causa del cáncer de mama a final de cuentas.

“La prueba definitiva del valor de las resonancias magnéticas” en estas mujeres será “si mejoran la supervivencia, una respuesta que no obtendremos en mucho tiempo”, advirtió Dan L. Longo, editor adjunto de New England Journal y profesor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, en un artículo que acompañó el estudio.

De acuerdo con Carla van Gils, autora principal del estudio y profesora de epidemiología clínica en el Centro Médico Universitario de Utrecht, a pesar de todas las promesas, también hay un inconveniente con el uso de las resonancias magnéticas para la detección del cáncer de mama: arrojan muchos resultados positivos falsos que derivan en biopsias innecesarias y pueden detectar tumores en una etapa muy temprana que probablemente nunca constituyan una amenaza para la vida.

No obstante, afirmó Van Gils, la reducción significativa en tipos de cáncer de intervalo (los que son diagnosticados después de una mastografía negativa) sugiere que las resonancias magnéticas complementarias podrían ser una herramienta para salvarles la vida a las mujeres con tejido mamario denso.

“No es lo mismo que la mortalidad, pero es el primer paso. Es un prerrequisito”, dijo, y agregó que el estudio sigue en curso y se harán modelos matemáticos para realizar mejores predicciones respecto a la mortalidad y el sobrediagnóstico. “Hay más preguntas a la espera de una respuesta”.

Solo alrededor del diez por ciento de las mujeres tienen tejido mamario extremadamente denso como las mujeres del estudio neerlandés, pero tener esta característica por lo general dificulta la detección de tumores en una mastografía porque tanto el tejido denso como los tumores aparecen de color blanco en una placa de rayos X. En cambio, la grasa aparece de color negro, así que los tumores se aprecian con facilidad.

El estudio neerlandés, llamado DENSE (la sigla en inglés de análisis del tejido denso para la detección de neoplasias mamarias tempranas), es un ensayo clínico controlado y aleatorio realizado en varios centros de los Países Bajos a 40.373 mujeres entre los 50 y los 75 años, de las cuales todas presentan tejido mamario extremadamente denso y obtuvieron mastografías normales. Los científicos invitaron a 8061 de estas mujeres elegidas al azar a que se practicaran una resonancia magnética complementaria, mientras que a las 32.312 mujeres restantes solo se les hizo la mastografía.

Aunque solo el 59 por ciento de las mujeres invitadas a realizarse una resonancia magnética aceptó la oferta y se sometió al estudio complementario, se detectaron 16,5 cánceres adicionales por cada 1000 mujeres que se practicaron una resonancia magnética.

Ese hecho por sí solo no causó sorpresa y ya se había comprobado en estudios previos. Los investigadores mostraron más interés en otro asunto: ¿Acaso las resonancias magnéticas complementarias identificaron los llamados cánceres de intervalo que se volverían sintomáticos antes del siguiente estudio de rutina, al cabo de dos años?

Su análisis demostró que así fue. Entre las mujeres del estudio que se hicieron una resonancia magnética, el índice de detección de cáncer de intervalo fue de 0,8 cánceres de intervalo por 1000, mucho menos que el índice de cánceres de intervalo en el grupo que solo se hizo la mastografía, que fue de cinco por 1000.

Ahora muchos estados exigen que, una vez que se les entregan los resultados a las mujeres que se hacen mastografías, se les informe que su tejido mamario es denso, y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos está desarrollando lineamientos similares. Sin embargo, prácticamente no hay una orientación acerca de lo que deben hacer las mujeres al respecto. El Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología no recomienda el uso rutinario de análisis adicionales posteriores a la mastografía en mujeres que no presentan síntomas u otros factores de riesgo, aunque muchas pacientes son remitidas a un análisis adicional.

“La lección es que no hay un examen médico perfecto y que se debe considerar la perspectiva de cada paciente respecto al mejor tratamiento a seguir”, dijo Marisa Weiss, fundadora de breastcancer.org, un recurso educativo para pacientes.

c.2019 The New York Times Company

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