Por qué es importante donar médula ósea y cuál es el procedimiento a seguir

Donar médula ósea es tan importante como donar sangre. Sin embargo, muchas personas desconocen cómo es el procedimiento que se cree que es muy doloroso. Por esta razón, a pesar de que en los últimos años el número de donantes ha aumentado un 70% gracias a las campañas de concienciación, es necesario que haya todavía más donantes.

Un trasplante de médula se convierte, en algunos casos, en la única forma de curar la leucemia. Cada año, en España 5.839 personas son diagnosticadas con este tipo de cáncer. Entre ellas, hay muchos niños esperando que la cifra de donantes aumente para que las posibilidades de salvarse sean mayores. Encontrar una médula compatible no es fácil. Por eso, es necesario un mayor número de donaciones.

La leucemia no es la única enfermedad que necesita donantes de médula. Las personas que tienen linfoma, mielodisplasia o mieloma múltiple, así como aquellas que han sido diagnosticadas con enfermedades como anemia aplásica o drepanocítica también se benefician de estas donaciones.

¿Es doloroso donar médula ósea?

Donar médula ósea es tan doloroso como donar sangre. De hecho, muy pocas personas lo saben, pero existen dos formas de donación. Desde la Fundación Josep Carreras explican lo siguiente:

  • Sangre periférica: es el procedimiento habitual de donación de médula ósea. Este consiste en obtener «células madre de sangre periférica después de la administración de 4-5 inyecciones subcutáneas de unos agentes […] que hacen pasar las células madre de la médula al torrente sanguíneo».
  • Médula ósea: este procedimiento necesita anestesia general o epidural, y el donante debe quedar hospitalizado durante 24 horas. Se extrae «sangre medular de las crestas ilíacas (parte posterior-superior de la pelvis) mediante unas punciones». Esto solo es necesario en el 20% de los casos.

Tanto en un tipo de donación como en la otra, el procedimiento no es doloroso. De hecho, en la punción en la médula el donante está anestesiado, por lo que, en ningún momento, sentirá molestia alguna. Sin embargo, el método más frecuente es el de la sangre periférica.

¿Cómo hacerte donante de médula ósea?

Para ser donante de médula ósea se recomienda tener una edad entre 18 y 55 años. La razón está, como bien indica la Guía del donante, en que «cuanto más joven es el donante, mejores resultados». Eso sí, no debe tener ninguna enfermedad o problema de salud que lo haga no apto para donar médula.

Tras cumplir con estos requisitos se debe cumplimentar la hoja de registro online correspondiente a la comunidad autónoma en la que se quiera donar. En la propia web aparecerán aquellos centros más cercanos a la residencia habitual.

Para ello, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) muestra en su web una lista de referencia. Sin embargo, no se podrá ser donante de médula si se sufren algunos de los siguientes problemas que están recogidos en la Guía del donante:

  • Hipertensión arterial no controlada.
  • Diabetes mellitus insulinodependiente.
  • Enfermedades cardiovasculares, pulmonares, hepáticas o hematológicas.
  • Enfermedades tumorales malignas o autoinmunes.
  • Infección por virus de la hepatitis B o C.
  • Portador del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (SIDA).
  • Tener recuentos de plaquetas inferiores a 120.000 ml.
  • Estar embarazada o lactando.
  • Recibir tratamientos con litio.

Tras haber hecho el registro, si todo está bien, se informará a través de un sms que ya se es donante de médula. A partir de ese momento el donante estará disponible para cuando se esté buscando médula compatible.

¿Cada cuánto tiempo se puede donar médula?

En el momento en el que alguien necesita una donación de médula se contacta con aquellos donantes compatibles. Tras someterse al procedimiento de sangre periférica o médula ósea, según convenga, pasarán unas semanas antes de que los donantes puedan volver a donar.

Según la Fundación Josep Carrera, si el paciente que recibe la donación puede que requiera de una segunda, el donante elegido quedará «reservado» y no donará a nadie más para que pueda estar preparado para donar médula al mismo paciente en un plazo corto de tiempo si así lo necesita.

Eso sí, la Fundación deja claro que si el donante tiene algún familiar que necesita su médula, puede donarla sin ningún problema. Es una situación que se contempla y en la que no se pone ningún tipo de obstáculo.

Fuente: 20Minutos.es

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