Domésticas pasan de "familiares" a criminales - N Digital
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Domésticas pasan de “familiares” a criminales

El asesinato de Cristina García Torne se une a una larga lista de crímenes cometidos por empleadas domésticas, que se traduce a una de las personas de confianza al interior de una familia, aunque no tenga lazos sanguíneos.

Muchas de estos empleados son tratados como familias cuando al pasar del tiempo se ganan la confianza y sorprenden al sacar lo peor del ser humano, en la mayoría de los casos movidos por el robo.

El crimen de García Tornel recuerda mucho al de la pareja de ancianos en el sector Gascue, Carlos Carreras y María del Carmen, quienes fueron brutalmente asesinados a puñaladas el 26 de junio de 2017 por Francisco Alberto Durán Rosario, alias Francis, quien purga una sentencia de 30 años en la Cárcel 15 de Azua.

Otro hecho ocurrió el 1 de mayo de 2016 cuando Milagros Ambery de Díaz, de 67 años, fue también asesinada en su residencia a manos del nacional haitiano Touloute Guerno, quien huyó a Haití y pudo ser localizado por la Policía Internacional (Interpol) que lo deportó a República Dominicana y finalmente juzgado y condenado a 30 años por el horrendo crimen.

Las autoridades señalaron en ese momento que para cometer el homicidio, Guerno aprovechó que se encontraba solo con Milagros en la casa y la mató cuando ella salió al patio, dejando su cuerpo en el baño del cuarto donde dormía.

En una reseña hecha por el periodista Dalton Herrera del Listín Diario, destaca que en noviembre de 2012, dos ancianos y dos trabajadoras domésticas fueron salvajemente asesinadas por la sobrina de una de las víctimas que laboraban en esa residencia, ubicada en el sector Evaristo Morales.

Por el hecho fueron acusados Josefina de los Santos Valenzuela, su pareja, Julio Montero Montero y otros tres individuos.

Según la Policía Nacional, Josefina Valenzuela contó que había ido a visitar a Teresa Batista y José Vicioso para saludar a Lourdes Valenzuela, su tía y doméstica, y quien había comunicado a los matadores de un dinero que estaba en la vivienda y que podían robarse.

Al final, Teresa Batista y José Vicioso fueron asesinados junto a las empleada Josefina Suero y a la misma Lourdes Valenzuela, esta última a pesar de que había servido de enlace con los asesinos.

Las investigaciones del Ministerio Público revelaron que a Lourdes la mataron para que no los delatara y también para no repartirle parte del botín.

 

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