Cirujanos de la muerte; médicos reincidentes con casos de pacientes fallecidos y continúan operando

 

Una serie de cirujanos, ginecólogos y otros que solo son médicos generales realizan procedimientos de cirugías estéticas a pesar de tener un pasado de muertes durante las intervenciones quirúrgicas.

Hay cirujanos que tienen múltiples casos de fallecimientos de pacientes en sus manos y continúan ejerciendo sin mayores inconvenientes y sus clientes, casi en su totalidad mujeres, siguen poniéndose en sus manos.

De nada o muy poco ha valido las recomendaciones hechas por el presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica, Kennedth Schimensky, para que pacientes se documenten bien sobre el doctor que realizará el procedimiento antes entrar al quirófano.

Insiste en que es tan sencillo como entrar al internet e indagar y eso toma unos minutos.

Tampoco ha servido la denuncia hecha de ginecólogos y médicos no especialistas que ejercen como cirujanos plásticos, en violación de la ley y ni el Ministerio de Salud, ni el Ministerio Público hacen nada.

Por años doctores han recibido hasta condena en los tribunales, sanciones fuera y dentro del país y aún así continúan ejerciendo y con mucha clientela.

Entre los médicos con más casos de muertes durante intervenciones quirúrgicas están:

Oscar Polanco, quien es ginecólogo y ya tiene a cuesta cuatro casos de muertes durante intervenciones quirúrgicas. El más reciente fue el de Manuel José Núñez, quien murió mientras se sometía a una liposucción en la Clínica Caribbean Plastic Surgery, ubicada en el sector Arroyo Hondo Segundo, Sano Doming.

También está acusado que en sus manos quedaron las vidas de Sarah de los Ángeles, de 39 años, Ely Stephanie Peña Plasencia, de 24 años y Ramona Franco Cruz, de 24 años.

Fue sometido por ante la justicia, con coerción de prisión preventiva, pero millonarias indemnizaciones los han liberado de responsabilidad penal.

Otro médico con múltiples denuncias de muertes en sus manos es Héctor Cabral, quien está suspendido desde el 2015 por la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica y aun así, funge como director del Centro Internacional de Cirugía Plástica Avanzada (CIPLA).

Está acusado de que durante procedimientos quirúrgicos de su parte han fallecido: Altagracia Díaz, Erika Hernández, de 31 años, que murió cuando se hizo con él la cirugía estética que incluyó abdomen, liposucción, lipoescultura e implantes de glúteos.

También Rachene Hutchinson, norteamericana de 38 años, quien murió en Santo Domingo tres días después de una operación en el CIPLA, donde fue sometida a una liposucción abdominal.

Mariela Martínez, de 31 años, se realizó una lipoescultura, el procedimiento estuvo a cargo de Cabral. Posteriormente, la paciente presentó complicaciones, por lo que fue llevada a la emergencia de Cipla, donde le dieron las primeras atenciones y la refirieron al Centro de Otorrinolaringología en la 27 de Febrero, donde falleció.

Katherine Pérez Minaya, 24 años, viajó desde Estados Unidos al país y murió de un paro cardíaco durante el procedimiento realizado por  Cabral.

En New York, Cabral fue arrestado por ejercer medicina ilegalmente y sentenciado por mutilar el cuerpo de varias mujeres.

Franklin de Jesús Acosta es otro cirujano que tuvo que pagar 13 millones de pesos como indemnización a favor de los familiares de la joven Aidé Frías, que falleció de un paro respiratorio, luego que este le practicara una cirugía plástica en el año 2013. También Aida Peña es víctima suya.

Otro cirujano con pasado funesto es Wilfredo Rodríguez, quien tiene a cuesta la muerte de  Altagracia Mejía, quien residía en Suiza y se sometió a dos cirugías estéticas con éste doctor y no sobrevivió.

Edgar Contreras lleva más de dos décadas de demandas jurídicas, acusaciones de muertes por negligencia médica, encarcelaciones, cierre de clínicas y hasta retoro de licencia y continúa como un cotizado cirujano.

En 1998 la puertorriqueña Dhelmaryz Ríos Riveras murió tras practicarse una cirugía estética.

Sharilene Cedeño, también falleció tras someterse a una liposucción.

Mariela Martínez falleció luego de sufrir dos infartos causados por un edema pulmonar. De acuerdo con declaraciones de sus familiares, esta fue operada y despachada dos días después a su residencia del sector María Auxiliadora.

La periodista Isabel Vargas murió en 1999 de un infarto luego de la liposucción que Contreras le practicó, en esa ocasión le habían cerrado la clínica y le habían quitado la licencia para ejercer, pero luego apeló la decisión y recuperó su licencia para operar.

La actriz puertorriqueña Sandra Rodríguez también fue víctima de mala práctica médica, a los pocos días cae en cama con fiebre por la infección que adquirió y tuvo que salir del país para extraerse los implantes mamarios.

Ángela Rosario murió en el 2005, debido a problemas respiratorios que presentó dos días después de haberse hecho una “liposucción”.

En 2006 a Arlette Hernández le perforaron el pulmón y Elisa González, en 2007 también tuvo una mala práctica.

Rosemary Batista y otras tres mujeres sometieron al galeno a la Justicia, pero fue dejado en libertad condicional, tras el pago de una fianza de 500 mil pesos.

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El hermano de Edgar, Juan Contreras, fue también ante los tribunales por la muerte de Rosario Peña Encarnación en la década de los 90, pero años después fue descargado por la Sexta Sala Penal del Distrito Nacional.

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