En el supermercado sí, en casa de amigos o familia, no: dónde usan mascarillas los estadounidenses - N Digital
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En el supermercado sí, en casa de amigos o familia, no: dónde usan mascarillas los estadounidenses

Infobae.- El 83% de los estadounidenses adultos reconocen que usar un cubrebocas es “una manera efectiva de protegerse contra el COVID-19″. Entonces, ¿por qué solo el 51% de ellos lleva una, en la práctica, cuando circula en público?

Este misterio de la psicología humana surge de un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad del Sur de California en Dornsife (CESR/USC). Demostró que casi todas las personas llevan máscara para ir al supermercado, pero que más de la mitad de los que visitan familiares o amigos se la quitan y corren el riesgo de sumarse a la cadena de diseminación del coronavirus.

La prédica sobre evitar las reuniones de personas, cuya utilidad también reconocieron los encuestados, logró que solo el 14% hubiera asistido a un evento con un grupo de más de 10, pero de ellos sólo el 47% conservó el barbijo puesto, lo cual dejó a un 53% a cara descubierta. 

Durante toda la pandemia —como sucedió también durante la gripe de 1918— los estadounidenses tuvieron perspectivas en conflicto sobre el uso de máscaras, que además se politizó durante la campaña electoral por la presidencia. Muchos siguieron las recomendaciones del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) y muchos se negaron. El estudio mostró diferencias en algunas características sociales que se asociaron a un comportamiento o a otro: los encuestados blancos, por ejemplo, tendieron a un menor uso de cubreboca que los afroamericanos y los latinos; los habitantes de ciudades, un uso mayor que los de áreas rurales.

“De los cuatro de cada 10 estadounidenses que visitaron la casa de otra persona, solo el 21% usó su máscara todo el tiempo mientras estuvieron juntos”, destacó el estudio realizado sobre más de 6.000 individuos, una muestra representativa nacional, entre marzo de 2020 y enero de 2021. Esa cifra se corresponde a visitas a familiares que, más allá del lazo, viven en otro hogar y tienen otra red de contactos. Cuando la visita era a amigos, el uso de máscara subía al 51%. Pero en ambos casos se observó la misma tendencia a subestimar las situaciones de riesgo cuando se está con los afectos.

La única actividad que casi indiscutidamente inspiraba a la gente a usar cubreboca fue ir al supermercado, donde suele ser un requisito: el 90% lo hizo. En cambio, de los asistentes a servicios religiosos el 60% lo usaron y el 40% no; en bares y restaurantes, el 53% se mantuvo cubierto y el 47% no. A la hora de hacer ejercicio al aire libre, el 78% va sin barbijo y el 22% lo conserva puesto.

En general la mayoría de la población dijo haber estado en contacto cercano (a menos de dos metros) con personas ajenas a su hogar: las dos terceras partes de los encuestados. De ellos la mitad casi siempre usó máscara, dato que surge de un promedio entre distintas categorías, entre ellas la distinción étnica: el 46% de los blancos lo hizo, cifra muy inferior a las de los afroamericanos (67%) y los latinos (63%).

“Estos hallazgos indican la necesidad de redoblar los esfuerzos para transmitir mensajes coherentes sobre la importancia general de utilizar máscaras, pero más que eso, sobre dónde y cuándo usarlas”, dijo Arie Kapteyn, uno de los académicos de CESR que realizaron la encuesta y el análisis. “A demasiadas personas parece faltarle la clara comprensión de los peligros que presentan los amigos y los familiares fuera del propio hogar”.

Kapteyn y los coautores —Jill Darling, directora de la encuesta con el economista; la socióloga Kyla Thomas y los investigadores Natalie Theys y Alwyn Cassil— recomendaron adicionalmente que las autoridades de salud pública deberían concentrar esfuerzos educativos específicos para “personas que viven en zonas rurarales, jóvenes, hombres, blancos, personas con ingresos bajos y personas con poca educación: todos grupos que mostraron una probabilidad menor de uso de máscara”.

Según un análisis del estudio realizado por USC-Schaeffer, la concientización de la importancia del uso de cubrebocas debe continuar porque se muestra eficaz: allí donde la gente está obligada a usarla —una consulta médica, o el supermercado— la enorme mayoría entiende el mensaje y lo hace.

Con casi 26 millones de casos y más de 432.000 muertos al 28 de enero, los Estados Unidos atraviesan una nueva ola muy dura de COVID-19. “A menos que la gente se esfuerce más por detener la diseminación del coronavirus, se estima que las muertes en el país lleguen a casi 575.000 en marzo de 2021″, destacó USC-Shaeffer. “La protección más simple y más efectiva es usar correcta y consistentemente una máscara cuando se entra en contacto con cualquier persona fuera del hogar inmediato. De acuerdo con un estimación, si el 95% de los residentes de los Estados Unidos utilizaran máscaras siempre, morirían casi 60.000 personas menos entre el presente y abril de 2021″.

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