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Cómo debe ser una correcta alimentación para los perros y gatos

Hace unos años, en nuestro país, tanto los gatos como los perros, habían sido un poco dejados de lado, en cuanto a alimentos balanceados. Luego, llegaron los alimentos secos, los extrusados, es decir aquellos sometidos a un cierto tipo de cocción y mezclado de sus ingredientes, lo que garantiza la mejor digestibilidad y equilibrio de los elementos en su composición.

En la época actual, se permite disponer una gran cantidad de alimentos balanceados para perros y gatos con la más variada oferta, en cuanto a sabores, calidades y composición. Desfilan así los platos más refinados: carne, salmón, anchoas, pollo, dignos de los paladares más exigentes.

De esa forma, ya sea en la gama de los alimentos húmedos, como en la de secos, encontramos los más diversos manjares, del campo, del mar o de la granja, capaces de satisfacer los más refinados paladares caninos o gatunos, a través de alimentos naturales debidamente procesados, logrando, de paso, la más completa y variada nutrición. Sabor, calidad y equilibrio en una sabia mezcla, digna del más sofisticado sibarita, en este caso, nuestros compañeros de ruta : los perros y los gatos.

Desde hace algún tiempo hemos visto que con la irrupción masiva de los alimentos balanceados en el universo de los animales de compañía, han cambiado los hábitos de nuestros compañeros de ruta.

Sin embargo, a pesar de las obvias ventajas, una dificultad de las más frecuentes, al pretender cambiar la dieta de nuestros animales, es la falta de aceptación de ese cambio, por parte de nuestros comensales.

Para evitar dificultades, vaya la sugerencia de algunos pequeños trucos destinados a acostumbrar a perros y gatos al alimento balanceado, como dieta única. Para los perros, los sabores más deliciosos son los fuertes, entre ellos los del queso rallado, las carnes concentradas, las galletitas, el pollo. Más allá de los saborizantes comerciales, un dueño cualquiera de perro puede “engañar” a su mascota pulverizando con un bombeador manual el fondo de cocción de alguna carne o pollo al horno. Con ello logrará, a través de un artilugio, llenar de sabor agradable cualquier nueva dieta hasta obtener el acostumbramiento.

En la otra vereda, para el gato, el sabor a aceitunas y las grasas, en general, son el casi seguro pasaporte al éxito del sabor en la comida.

Los lobos cazan en jauría, en grupo, en conjunto, en patota. Cuando los lobos comen, lo primero que hacen es despanzurrar a la presa, desgarrando su abdomen.

El antecesor del perro, entonces, come al principio una mezcla equilibrada de mondongo, más el contenido de ese mondongo que no es otra cosa que una suspensión de bacterias y otros microorganismos, más pasto predigerido. A eso debe agregarse el aporte de las vísceras compactas (hígado, bazo, etc.), y luego el del cuero, pezuñas, pelos y por último el de la carne en sí, con su parte de tendones, membranas y ligamentos. La dieta natural de un lobo, tiene fibra, proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales, todo fresco y accesible al instante.

Cuando alimentamos a nuestro perro, en la Argentina, aún tenemos una muy marcada tendencia, a hacerlo con carne o con hueso y carne. En el mejor de los casos, a esa carne en general picada por razón de costos, la complementamos con vegetales tratando de armar una dieta balanceada, a ojo, en casa.

A través de los medios de comunicación y la aceleración del ritmo de vida, los alimentos balanceados para perros le han ganado a las medias reses y a la alimentación tradicional. Siguiendo el razonamiento, es probable que alguien esté a punto de permitir la caza en el jardín del fondo de su casa para que su perro coma lo que debe.

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