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Un marine veterano es deportado a El Salvador

Esta semana, un veterano del Cuerpo de Marines que sirvió en Irak y Afganistán fue deportado a El Salvador después de varios intentos fallidos por permanecer en Estados Unidos, país donde vivió desde que tenía 3 años y en el que fue condenado de varios crímenes, según su abogado y los funcionarios de inmigración.

Su caso es otro capítulo en el polémico debate sobre la manera en que el sistema migratorio estadounidense maneja la situación de los veteranos del Ejército que no son ciudadanos y que han sido condenados por delitos, lo que los deja expuestos a una deportación.

El deportado, José Segovia Benítez, de 38 años, quien creció en Long Beach, California, se está escondiendo en El Salvador después de haber sido expulsado del país el 23 de octubre, comentó su abogado, Roy Petty. La historia de Segovia Benítez en el Ejército lo convierte en un blanco de secuestro para las pandillas, señaló Petty.

“Es un marine”, afirmó Petty. “Es fuerte. Ha estado en peores situaciones. Está de buen humor”.

Por medio de un comunicado, Lori K. Haley, una vocera del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), se rehusó a responder preguntas sobre el caso señalando que “Segovia Benítez es un ciudadano de El Salvador que ha violado las leyes de Estados Unidos en repetidas ocasiones”.

En octubre de 2018, Segovia Benítez recibió la orden de expulsión y estuvo arrestado en un centro de detención en Arizona durante más o menos una semana antes de ser deportado sin previo aviso, según indicó su abogado.

En Irak, un dispositivo explosivo le provocó una lesión cerebral a Segovia Benítez, quien en 2004 fue dado de baja con honores del Ejército, después de haber servido durante cinco años, señaló Petty.

“El departamento de veteranos lo clasificó con un 70 por ciento de discapacitación por lesión cerebral traumática y trastorno de estrés postraumático”, mencionó Petty, quien agregó que el Departamento de Asuntos de los Veteranos no le proveyó el tratamiento necesario a su cliente.

Mientras estuvo en el Ejército, Segovia Benítez solicitó la naturalización, afirmó Petty pero por estar apostado y por su lesión, no pudo terminar el proceso.

A lo largo de los años, Segovia Benítez tuvo problemas legales en repetidas ocasiones. Entre los delitos por los que lo condenaron se encuentran agresión con arma mortal, privación ilegítima de la libertad y posesión de narcóticos, y fue sentenciado a ocho años de cárcel por haberle provocado lesiones corporales a su cónyuge.

Petty mencionó que las personas con lesiones cerebrales traumáticas son más propensas a actuar de forma errática.

El 24 de octubre, Carlos Luna, presidente de Green Card Veterans, una organización que trabaja en nombre de los veteranos que están en riesgo de deportación o con órdenes de expulsión, declaró: “En las comunidades de estos hombres y mujeres hay un exceso de vigilancia. Son juzgados de una manera más dura que otros estadounidenses”.

Y agregó: “Los veteranos no son la excepción. De hecho, encontramos un aumento en la cantidad de veteranos dentro de nuestro sistema judicial”.

Hay poca información sobre la frecuencia con la que ocurren las deportaciones de veteranos, mencionó Luna. En junio, la Oficina de Rendición de Cuentas de Estados Unidos difundió un informe que señalaba que el ICE había implementado políticas para manejar los casos de los veteranos que no son ciudadanos y podían enfrentar una deportación, pero la agencia no se adhirió de manera sistemática a esas políticas, y no monitorea de una forma continua a los veteranos.

El 10 de octubre de 2018, se ejecutó la orden de deportación en contra de Segovia Benítez, quien apeló su caso ante la Junta de Apelaciones de Inmigración, la cual rechazó la apelación, según el ICE. Segovia Benítez también presentó dos solicitudes para permanecer en el país ante la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito de Estados Unidos, y esas solicitudes también fueron rechazadas, según la agencia.

El 16 de octubre de este año, Segovia Benítez casi fue deportado, indicó Petty. Lo bajaron de un avión que tenía como destino El Salvador después de que su abogado contactó al ICE con el argumento de que su caso de inmigración debía ser reabierto. Segovia Benítez fue enviado a unas instalaciones del ICE en Arizona, donde estuvo detenido hasta el 23 de octubre.

Ese día, The Orange County Register, un periódico que cubrió su caso de manera exhaustiva, informó sobre la deportación.

Los esfuerzos para detener la deportación de Segovia Benítez llegaron hasta al gobernador de California, Gavin Newsom, a quien le pidieron considerar un indulto expedito, comentó Petty, quien agregó que el gobernador seguía estudiando la situación.

Vicky Waters, una vocera de Newsom, declaró que la oficina del gobernador “no puede discutir solicitudes de indultos individuales, pero puede garantizar que cada una de las solicitudes recibe una consideración cuidadosa y personalizada”.

La deportación de Segovia Benítez lo ingresó a la lista de deportados que han generado titulares en los periódicos a nivel nacional después de haber sido expulsados a países que nunca habían visitado o de los cuales salieron cuando eran niños.

Miguel Pérez Montes, un veterano del Ejército que llegó legalmente a Estados Unidos cuando tenía 8 años y estuvo en Afganistán durante dos periodos de servicio, fue deportado a México a inicios de 2018 después de que su solicitud para la ciudadanía fue rechazada a causa de una condena de 2010 relacionada con drogas.

Otras historias de deportación que involucran a veteranos han terminado diferente. A Marco A. Chávez, un marine veterano que fue deportado a México en 2002, le permitieron regresar en 2017.

c. 2019 The New York Times Company

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